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El lunes 30 de Noviembre era el dia de San Andres, el Santo Patrono de
Escocia. Por lo tanto que mejor día para un piloto de planeador
visitante originario de ese pais que intentar un gran vuelo?
Vine por primera vez a Bariloche en 2008, por una semana, con la
esperanza de volar con Jean-Marie en su Nimbus, pero retrasos en el
embarque del mismo lo hicieron imposible. Sin embargo participé un vuelo
en dinámica durante una hora en el Villegas con Roberto Petry y estaba
sorprendido por esto, dado que el jefe de Instructores en mi Club,
próximo a Edimburgo es Robert Petrie!
Esto fué suficiente para asegurar mi regreso un año mas tarde, esta vez
con mi propio planeador, un Antares 20E de despegue autonomo, auto
propulsado por motor eléctrico.
El día 30 de Noviembre decido declarar un vuelo de ida y vuelta desde un
punto al sur de Bariloche hasta un punto a 775 km de distancia, a medio
camino entre el Lago Buenos Aires y El Calafate, para una distancia
declarada de 1551 km.
Con mucha ayuda de otro piloto visitante de Escocia, despegué alrededor
de las 07:40 y rapidamente llegué a la onda en el Villegas. Luego,
cruzando la pista de Bariloche las condiciones empezaron a verse
realmente buenas. El punto de partida estaba, por supuesto, rodeado de
nubes y descendentes, pero unas pocas millas hacia el sudoeste se veia
formidable.
Realmente lo era. Por un tiempo yo estaba volando a más de 250 km/h y
todavia en fuerte ascenso, tuve que alejarme del máximo ascenso para
evitar alcanzar el máximo nivel autorizado FL195. En la primera hora de
vuelo habia cubierto 236 km!
Luego las cosas comenzaron a calmarse, las lineas de energia eran menos
claras y alrededor de una latitud 46S habia una zona dificultosa.
Sin embargo siempre parecia haber mejores nubes a la distancia y por lo
tanto no habia razon para regresar.
Traté de usar el mejor ascenso para ganar un poco de altura extra cuando
encontraba una zona difícil adelante, y luego cruzarla rapidamente.
Algunas veces me encontre a una altura incomodamente baja,
aproximadamente 3000 mts, pero siempre encontre ascenso cuando lo
necesitaba. El Lago Buenos Aires se veia hermoso pero el cielo hacia
delante no tanto.
Los últimos 50 km hacia el punto de viraje estaban contra el viento, y
la humedad creaba nubes a todos los niveles justo donde yo tenia que
estar. Ascendí hata casi 6000 m y decidí ir hacia el punto de viraje, y
con gran alivio lo alcance e inicié el regreso hacia cielos mas
abiertos.
Una vez mas en una buena onda la primer parte del regreso fue soberbia.
Hace sentirse bien cuando uno comienza a reducir la distancia a casa y
se encuentra tan lejos y sobre terreno salvaje. Después de 5 horas en el
aire las cosas se veian bien.
Hasta que en el mismo lugar, próximo a los 46S- las barras de ondas
desaparecieron y fueron reemplazadas con grandes espacios abiertos y
calles de cúmulus. Este ya no era un gran dia en Argentina, más bien
como un mal dia en Escocia.
Por suerte he volado en suficientes malos dias de Escocia, lo que me
permitió reducir la velocidad, sobrevivir, y aun progresar hacia mejores
condiciones.
Próximo a Esquel la onda mejoró nuevamente y la velocidad aumentó. Solo
cuando llegué a Bariloche aparecieron mas preocupaciones, cuando la
cobertura de nubes alcanzo los 7.5 octavos y necesité conservar cada
metro de altura para evitar quebrar la regla de máxima pérdida de altura
de 1000 m.
Había más de un espacio de cielo claro sobre el lago Nahuel Huapi para
descender con seguridad y aterrizar en el aeródromo Nahuel donde
Jean-Marie estaba esperando.
Estaba real mente satisfecho de haber quebrado unos 10 records
Británicos. Solo más tarde descubrí que mi velocidad promedio sobre la
ida y vuelta de 1550 km, fué de 180.3 km/h, suficiente para quebrar el
record mundial existente de Klaus Ohlman por 3 km/h.
Que Pais! Que Ciudad! Que Club!
John Williams
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